Tus clientes ven el menú, arman su pedido y dividen la cuenta desde la mesa. Tú recibes, en privado, datos reales de qué se mira, qué nadie pide y a qué hora llenas.
Espresso doble, leche texturizada.
Base de galleta, salsa de frutos rojos.
El cliente pide, el garzón atiende y el dueño decide con datos. Cada uno con su pantalla.
Fotos, descripciones y precios claros. Cada plato marcado para quien come distinto, y un buscador para encontrar al toque.
Churrasco, tomate, palta, porotos verdes.
Huevos, palta, tostadas y ensalada.
Apenas el cliente envía, aparece en el panel identificado con su número de mesa. El garzón solo pasa a confirmar o cobrar.
No son ventas: es el interés real de tus clientes, lo que pasa antes de pedir. Decide tu carta con números, no con corazonadas.
Se ve linda y ahí termina. No sabes qué platos miran, cuáles ignoran, ni qué te piden y no tienes en la carta.
Tres cosas en una herramienta:
Generamos un código por mesa. Los imprimes y los pones. Sin apps ni instalaciones.
Escanea, mira la carta con fotos, arma su pedido y lo envía. O solo mira y le pide al garzón.
El garzón recibe los pedidos en vivo y tú, en privado, los datos para decidir mejor.
Cuéntanos de tu local y la dejamos andando en menos de 24 horas. Sin compromiso.
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